La educación como uno de los Derechos Humanos fundamentales articula de manera esencial la vida de las personas, así como el crecimiento y el desarrollo sostenible de los países. La Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL, ha planteado que concluir la enseñanza secundaria es el umbral educativo mínimo para reducir la posibilidad de vivir un futuro en situación de pobreza, sin embargo, el promedio de años de escolaridad en Colombia se situó en 2015 en 7.3. Ello conlleva a que 56 de cada 100 colombianos no tengan secundaria completa.
Garantizar el derecho a la educación ayuda a reducir a la desigualdad y las brechas de pobreza de los países, situaciones que en Colombia son recurrentes. El DANE3 evidencia que para 2016, el 28% de la población en el país estaba en condición de pobreza monetaria (13.474.606 personas), es decir, que vive con 2.67 dólares al día, mientras que el 17.8% estaba en pobreza multidimensional (8.586.000 personas)4, lo que implica que no tiene acceso a características vitales como salud, empleo y educación, entre otras. A ello se suma que los hogares con mayor nivel de pobreza son aquellos en los que el jefe de hogar (hombre o mujer) no ha alcanzado la básica secundaria, en el 38.6% de los casos.
“Las limitaciones de acceso a la educación en la primera infancia, la niñez y la adolescencia no solo hacen parte de las condiciones de pobreza y vulnerabilidad de los hogares, sino que se convierten en
el principal mecanismo por el cual estas condiciones se transmiten y se reproducen a lo largo del ciclo vital de las personas”. ENDS -2015.

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