Nutrición y Cerebro, base del capital social de los países

Las personas cuyo cerebro que no ha sido bien nutrido tienen (-)14,6 puntos en cociente intelectual; (-) 6 años de escolaridad acumulada y un salario que no llega ni a la mitad del que pueden alcanzar las personas que se desarrollaron integralmente: (-) 54% menos salario.[1]

Después del nacimiento, el crecimiento del cerebro depende de manera crítica de la calidad de la nutrición de un niño. La lactancia exclusiva se encarga de cuidar el cerebro, especialmente, en los primeros seis meses de vida.

[1] Lessa Horta, Bernardo et. Al. (2017) Associations of Linear Growth and Relative Weight Gain in Early Life with Human Capital at 30 Years of Age.

Una cantidad importante de desarrollo cerebral ocurre durante el embarazo. Con solo seis semanas, el feto empieza a moverse. Antes del comienzo del segundo trimestre, el bebé puede chupar, tragar, estirarse, e incluso chuparse el dedo y- hacer movimientos respiratorios. Y esto es solo el comienzo del viaje al acelerado crecimiento y desarrollo del cerebro infantil.

Al momento de nacer el cerebro pesa aproximadamente 350 gramos; a los 14 meses casi que ha triplicado su tamaño:900 gramos. A los 5 años ya ha alcanzado el 90% de su peso definitivo. Esto quiere decir que durante el primer y segundo año de vida el cerebro crece a una velocidad impresionante por minuto, porque su estructura se está organizando para llegar a desarrollar su compleja actividad.

Por ello, la desnutrición crónica no es solo cuestión de baja talla para la edad esperada, sino una gran preocupación de desarrollo y bienestar social y económico de los países. En esta etapa, de la vida se “configura” el capital humano. En Colombia, 9 de cada 100 niños está desnutrido crónicamente. (En anexo, relación por departamentos).

La desnutrición de los niños puede iniciarse en el vientre materno. El desarrollo y crecimiento fetal adecuados dependen de un aporte uniforme de nutrientes de la madre al feto. El déficit en el ingreso nutricional, la absorción inadecuada de nutrientes como lípidos (o sea, grasas), carbohidratos, proteínas y micronutrientes en el organismo materno, pueden conducir a un notable deterioro del desarrollo del cerebro fetal[1].

[1] Desnutrición Materna y su Influencia sobre el Feto y el Recién Nacido. Ores.: Jaime A. Barrios Amaya * y Vespaciano Zapata Gómez

Ver Reportaje Completo